Hola a todos:
Dos sitios que están muy de moda en Madrid don las terrazas de los hoteles. Hay dos que yo sepa, la del Penthouse y la del Óscar. Las dos son terriblemente pijas y no aptas para ir con novia, ni siquiera para ir con un rollo.
El jueves pasado estuve admirando las vista desde la terraza del Óscar y casi apetecía más mirar las bellezas que pululaban por el interior que el relieve de Madrid iluminado. La verdad es que el ambiente era tan pijo que me resultaba artificial, afectado e incluso sórdido. Están bien pensadas las terrazas porque si alguno liga puede aprovechar la jugada y usar las habitaciones del hotel para un poco de ejercicio sexual.
El viernes quedé con mis compis de curro y cenamos en una parrilla castiza de mi barrio, es un sitio tranquilo y la carne estaba deliciosa. Menos mal que me zampé un buen plato de proteínas para recargar las pilas, porque estaba muerto. Salimos por Lavapíes y me llevaron a un bar de gays y a otro de lesbianas, en los dos me reí mucho y terminé de perjudicarme. En otro que estuve había carteles invitando a la banda a que se abstuviera de darle al porro en todos los idiomas del mundo (o casi), no pegaba en un bar tan cutre mostrar un respeto tan absoluto por las reglas administrativas, máxime si tenemos en cuenta que la mitad de a clientela era ilegal. Más que respeto era miedo a que les cerraran el chiringo. Y es que los hosteleros de Madrid son de Madrid por mucho Lavapíes y mucha ostia. Aparte, Lavapíes es casi tan pijo y moderno como la terraza del Óscar y el que diga lo contrario miente. Los modernos de la calle Argumosa son patéticos y hasta los negros parecen recibir un sueldo del ayuntamiento. Entre el bar de ilegales y el Óscar, me quedo con el Óscar y con mis princesitas de cuento. (¿Cuándo llegará la mía???)
El sábado me largué al pueblo, me pegué el primer chapuzón del verano y comencé a leer el famoso libro de Los hombres que no amaban a las mujeres, que está bien escrito y es bueno, pero que, en mi opinión, se excede un poco en la presentación de los personajes. Odio el inicio del verano porque tienes que saludar a todo cristo, y todo el mundo te pregunta cosas y me incomodan. Yo solo pregunto cuando de verdad me interesa. Creo que hay una diferencia cultural intergeneracional importante, entre la generación de nuestros padres y la nuestra, en lo relativo a las preguntas de cortesía social. Generalmente los puretas tienden a preguntar mucho y de todo, y los jóvenes de hoy pasamos de preguntar nada que no nos interese por algo, ese algo puede ser simplemente parecer simpático, pero no entramos a preguntar por el hermano, el padre, el tío, el primo, el trabajo, en fin, un auténtico coñazo de preguntas. Yo creo que me estoy haciendo asocial. Un nuevo paso hacia mi exilio en Tenerife. Al final cogí el ritmo de las presentaciones y me acerqué a saludar a mi casi vecina de enfrente, que por allí andaba, tan guapa como siempre y tan suya como siempre, no la entretuve mucho entre otras cosas porque estaba con una resaca de pánico y también porque tenía un día muy mío.
Poco más que contar, por más deporte que hago no noto que mi tripa afloje y últimamente estoy más borde de lo habitual con la gente, debe ser el calor o la edad o las dos cosas, pero es que me dan unos arrebatos de sinceridad que no me van a traer más que problemas. (Sé por qué se producen y cómo atajarlos, pero soy un ser imperfecto, la perfección es cosa divina, y yo ni puedo ni quiero jugar a ser Dios).
Nos seguiremos meciendo sobre un oscuro abismo.
Saludos.
domingo 28 de junio de 2009
TERRAZAS DE HOTELES
Publicado por
FRAY GERUNDIO
en
14:23
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